Este tres de marzo, seguimos exigiendo verdad, justicia, y que el PROYECTO DE LEY DE MEMORIA HISTÓRICA suprima los obstáculos legales que amparan la impunidad e impiden juzgar los crímenes del franquismo. Al mismo tiempo, es importante que comprendamos cómo fue posible que más de seis mil trabajadores mantuviéramos una huelga de dos meses contra viento y marea.

Hoy 23 de febrero se cumplen 40 años del intento de golpe de Estado encabezado por los generales Armada y Milans del Bosch, y el teniente coronel de la Guardia Civil, Antonio Tejero. Documentos relevantes permanecen ocultos como “secretos oficiales”, si no han sido destruidos. Aquí, trataremos de exponer el contexto que condujo a ese acontecimiento, los hechos principales y el oscuro papel de Juan Carlos en todo esto.

Desde la llegada de la Primera Internacional a España en 1868 hasta la Guerra Civil, la historia del obrerismo en nuestro país estuvo íntimamente ligada al anarquismo. Al igual que en otros países, en particular de raigambre campesina, como Italia, Portugal o, en las Américas, México o Perú, los anarquistas fueron los pioneros del movimiento obrero.

Este año se cumple el centenario del montaje policial en los Estados Unidos contra dos militantes anarquistas de origen italiano, que los llevó a la muerte 7 años más tarde y generó un movimiento internacional de solidaridad. En su momento, millones de obreros socialistas, comunistas y anarquistas salieron a la calle para denunciar el atropello: fueron Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti.

El ayuntamiento de Madrid ha eliminado y destruido la placa callejera que recordaba al dirigente socialista Francisco Largo Caballero. La derecha exterioriza así su venganza por el pánico mortal que experimentó la burguesía en la revolución de los años 30, donde Largo Caballero jugó un papel clave. Rendimos homenaje aquí, con sus luces y sombras, a este dirigente obrero, cuya memoria pretenden denigrar la derecha y la historiografía burguesa.

El COVID-19 está trayendo dislocaciones sociales sin paralelo desde la Segunda Guerra Mundial. Es una gran carga para la clase trabajadora y tiene una real importancia para los estrategas del capital.

La Segunda Guerra Mundial tuvo un efecto de radicalización de la conciencia de la clase trabajadora y acabó con revoluciones en todo el mundo. Condiciones similares producen resultados similares. La clase dominante está tratando de aprender las lecciones de la guerra para evitar que se repita dicha radicalización.

Los marxistas también deben estudiar las lecciones de la guerra y la revolución al momento de que una capa de trabajadores está ahora avanzando hacia ideas radicales e incluso revolucionarias en el período próximo.