Desde la campaña Manos Fuera de Venezuela condenamos sin reservas la escandalosa decisión del Tribunal Supremo del Reino Unido de negar el acceso de Venezuela a 31 toneladas de oro que depositó en el Banco de Inglaterra. Esta decisión solo puede describirse como robo a plena luz del día y un acto de piratería.

Rinat Ajmetchin, alcalde de Norilsk, una ciudad industrial de Rusia, ha sido acusado de negligencia tras un catastrófico derrame de combustible de una central eléctrica local. El derrame ha estado en curso desde el 29 de mayo, con más de 20.000 toneladas de diésel filtrándose en el suelo y por las vías fluviales circundantes. El 4 de junio, el Kremlin decretó el estado de emergencia en Norilsk.

Susana Prieto, abogada y activista del movimiento obrero de las maquiladoras en Matamoros y Reynosa Tamaulipas, y en Ciudad Juárez, Chihuahua fue detenida en la tarde del 8 de junio por elementos de la Procuraduría General de Justicia.

El 19 de junio, el Sindicato Internacional de Estibadores y Trabajadores de Depósitos (ILWU), un sindicato combativo de 42.000 miembros, cerró 29 puertos a lo largo de la costa oeste de los Estados Unidos y Canadá. Los trabajadores detuvieron su trabajo durante 8 horas.

En las últimas semanas, los EEUU se han acercado a una convulsión revolucionaria más que en ningún otro momento. El asesinato racista de George Floyd por la policía de Minneapolis ha provocado un movimiento de enormes proporciones, desatando el descontento acumulado durante décadas, e incluso alcanzando niveles insurreccionales en muchas ciudades. 

Cientos de miles marcharon en cientos de ciudades de EEUU el fin de semana del 6-7 de junio en las manifestaciones más grandes habidas hasta entonces desde el asesinato racista de George Floyd. Mundialmente, también hubo protestas en cientos de ciudades con cientos de miles de jóvenes y trabajadores contra el racismo y la violencia policial, tanto local como en solidaridad con el movimiento de masas en Estados Unidos.

El 21 de mayo, el Congreso Nacional del Pueblo de China aprobó una Ley de Seguridad Nacional para Hong Kong, sin consultar al Consejo Legislativo de Hong Kong e imponiendo una serie de legislaciones antidemocráticas del gobierno central. Donald Trump aprovechó de inmediato este movimiento, desesperado por distraer la atención de su régimen en crisis.