El pasado 23 de enero, desde el balcón del pueblo, el Presidente Nicolás Maduro pronunció un discurso, en el que señaló: «hay unos divisionistas por ahí tratando de dañar el chavismo desde adentro, lo alerto. Por primera vez lo alerto. Cuidado con los divisionistas que tratan de llamarse marxistas-leninistas y que son más chavistas que Chávez. Cuidado porque detrás está la mano del imperialismo norteamericano. Alerta en los barrios, en las universidades, en las calles. Mosca».

Las elecciones a la Asamblea Nacional del 6 de diciembre en Venezuela se caracterizaron por una baja participación en medio de la agresión imperialista y una profunda crisis económica. Los EE.UU. y la UE ya habían anunciado de antemano que no reconocerían los resultados, pero la carta de Guaidó está agotada. La victoria del PSUV anuncia una profundización de su giro político hacia la derecha.

Tras años de arduas y acaloradas discusiones, reordenamientos tácticos y ajustes en el accionar político de las organizaciones, finalmente ha nacido la Alternativa Popular Revolucionaria, una alianza de partidos y movimientos de izquierda que se muestran decididos a marcar un decisivo deslinde de las políticas anti-populares del gobierno nacional y ofrecer un nuevo referente obrero, campesino y popular al país, por una salida revolucionaria a la crisis del capitalismo

Los camaradas de la Corriente Marxista Internacional en Venezuela presentan su propuesta de programa a la Alternativa Popular Revolucionaria para mantener las conquistas de  la Revolución Bolivariana y avanzar hacia el socialismo.

La madrugada del 3 de mayo, cuerpos de la armada venezolana y de las Fuerzas de Acciones Especiales de la Policía Nacional Bolivariana (FAES) frustraron una incursión marítima de mercenarios en las costas de Macuto, Estado La Guaira, quienes pretendían poner en marcha acciones terroristas y desestabilizadoras, así como un posible magnicidio contra el Presidente Nicolás Maduro. Esta acción ha sido reivindicada por Jordan Groudreau, ex boina verde y actual «contratista de seguridad» estadounidense, quien entrenaba a agrupaciones de voluntarios y militares venezolanos desertores en Colombia para realizar operaciones terroristas en Venezuela. Este personaje a su vez señaló la activación de varias células armadas ya insertas en el país y los nexos directos que sostuvo con Juan Guaidó, a través de un contrato por 212 millones de dólares para ejecutar tales acciones, que la marioneta imperialista incumplió.

El 21 de agosto, el Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela (TSJ) resolvió deponer la actual dirección de Patria Para Todos (PPT), otorgándole el control legal del partido a una facción minoritaria. Este es otro caso escandaloso de intervención estatal en los asuntos de las organizaciones de izquierda, que solo puede interpretarse como una respuesta a la formación de la Alternativa Popular Revolucionaria, que se va a presentar a las elecciones de diciembre a la Asamblea Nacional.

En medio de la conmoción global desatada por la propagación de la pandemia del virus Covid-19, el imperialismo estadounidense ha decidido escalar en los niveles de agresión e injerencia contra el gobierno venezolano. Hace pocas horas, el Departamento de Justicia de EEUU presentó cargos por narcotráfico, corrupción y promoción al terrorismo contra Nicolás Maduro, Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, y 13 altos funcionarios estatales, buscando legitimar futuras acciones intervencionistas y golpistas en Venezuela.